“El kéfir (Búlgaros, yogur búlgaro,leche kefirada, yogur de pajaritos en Chile o Yoca en Uruguay) es un producto lácteo parecido al yogur líquido, fermentado a través de la acción de un conjunto de levaduras, (hongos) y bacterias (Lactobacilos), existe bibliografía en la que se afirma que es procedente de la región del Cáucaso. También reciben este nombre los gránulos o nódulos utilizados para su producción.

En el kéfir la lactosa de la leche se transforma en ácido láctico y se produce además dióxido de carbono y alcohol en pequeña cantidad (1% al 3%) ya que la leche fermenta mediante una reacción lactoalcohólica, la misma se da en condición anaeróbica.

Los gránulos o nódulos de kéfir tienen un aspecto similar al de la coliflor pero son más blandos y gelatinosos; es una masa biótica simbiótica que combina bacterias probióticaslevaduras, lípidos y proteínas, envuelta en una matriz polisacárida, denominada kefiran.2​ Los principales microorganismos que conforman este ecosistema microbiano presente en el kéfir son: la bacteria Lactobacillus acidophilusy la levadura (hongo unicelular) Kluyveromyces marxianus, aunque varían según las regiones y métodos de cultivo.”

“Desde hace cien años, se ha asociado el consumo de kéfir con diversos efectos favorables sobre la salud. Los beneficios actualmente documentados incluyen la modulación del sistema inmunitario, del metabolismo y de la flora intestinal, y la cicatrización de heridas. Estudios in vitro han demostrado acción anticancerígena sobre diversos tipos de células cancerígenas”

Lo he sacado todo de Wikipedia ¿para qué voy a escribirlo estando ya escrito, homínido?

Resumiendo: el kéfir es una bebida fermentada saludable y sencilla de hacer con muchos beneficios para el organismo.

Y viene el coco… digo, la industria y hace lo de la foto de esta entrada para hacerte el lío.

Por delante pone:

¡KEFIR sabor mango!

“Coño, qué rico” pensé “un kéfir ya hecho con saborcito a mango ahora para los calores del verano”.

Pero yo, que soy perro viejo (y algo calvo) me dije “voy a mirar por detrás, no esconda una carta en la manga”. Sería raro, por que la industria no suele engañarnos, pero oye, más vale prevenir que curar, que decían los médicos de hace 2000 años.

Y le di la vuelta y ponía:

Leche desnatada, azúcar, etc…

“¿Eh? espera un momento, que me estoy liando ¿azúcar como segundo ingrediente? es decir ¿que lo que más lleva después de leche es azúcar? pues me estás jodiendo el kéfir (y desalineando los chakras, todo a la vez)”

Sigo leyendo y el tercer ingrediente es ¡nata! ¿nata? ¡nata!. Espera… ¿leche desnatada y luego nata? si, leche desnatada y luego nata, y proteínas de leche, y almidón de maíz, y aromas, y pectina (que no se qué coño es) y colorante.

Y pienso “¿Le echarían azúcar, almidón modificado de maíz y pectina en el Caúcaso para hacer kéfir? ¿lo comprarían todo en la tienda de la esquina?”

Y luego, cuando veo que no tiene ni mango, me siento engañado y estafado una vez más, dejo el producto prefabricado en la estantería y me voy a la zona de las verduras con ganas de denunciar a alguien…

ira

En fin, homínido, este es el día a día de quien se preocupa por su alimentación.

Un saludo y no dejes de leer las etiquetas.