“Si voy demasiado lento para mi ritmo se me cargan mucho las piernas”

“Cuando vas despacio el tiempo de apoyo es más largo y acabas machacado”

“Cuando vas muy por debajo de tu rimo no vas bien”

¿Te suenan esas frases, homínido? Yo las he dicho y pensado muchas veces y sigo creyendo que son ciertas, pero antes lo veía como algo propio de corredores y ahora lo veo como algo propio de corredores/as poco útiles.

¡Espera! No te vayas todavía enfadado/a, deja que me explique. Ser un corredor poco útil no es ser un mal corredor, es más, no creo que haya malos o buenos corredores, los hay más rápidos y menos rápidos, pero no creo que en el mundo del corredor popular (no profesional) eso se deba catalogar como ser mejor o peor corredor. Eso sí, creo que un corredor o una corredora que no sabe correr lento es un corredor o corredora poco útil.

Ya sabes, homínido, que uno de los criterios más importantes para valorar cualquier aspecto de la vida de un humano es la evolución. Es algo que aplico a mi alimentación, a mi movimiento, a mi forma de pensar, a mi forma de vivir y, por supuesto, a los contenidos del blog. Así que para entenderlo un poco quitémonos la ropa y dejemos el móvil para ponernos el taparrabos de piel y coger la lanza.

¿Para qué hemos corrido durante cientos de miles de años los humanos?

  • Para cubrir distancias cortas a gran velocidad.
  • Para cubrir largas distancias cargados (o no) con materiales.

En el primer caso solíamos hacerlo para escapar de una amenaza (algún bicho quería comernos, algún enemigo explicarnos amablemente algo sobre su tribu, etc), en algún momento de gran tensión persiguiendo el desayuno (cuando estábamos a punto de atrapar los cereales… perdón, el solomillo con patas) o como parte del juego propio de cualquier cachorro.

En el segundo caso, pues lo habitual era hacerlo como parte de la caza por persistencia o como medio de locomoción entre dos puntos cualesquiera.

Reflexionemos sobre esas largas distancias y planteemos algunas preguntas:

  • Cuándo necesitábamos pasar un día entero persiguiendo a un animal hasta que se agotaba ¿lo haríamos al límite de nuestro ritmo? Si no sabíamos cuántos km había que recorrer ¿tendría sentido correr a un ritmo relativamente fuerte al que sabemos que podemos aguantar muchos km, para luego acabar muertos y no poder hacer nada más? ¿sería útil? Yo creo que no. Al contrario ¿sería más útil alternar un ritmo muy suave con pequeños descansos y tramos más rápidos? Desde luego que si. Pero ¿si ir muy lento me deja muy cansado? ¿cómo puedo pasar un día entero yendo muy lento? ¿sería útil? ¿será que sabían correr lento, muy lento, rápido y muy rápido?
  • Cuando necesitábamos cubrir una distancia X para llegar pronto, pero sin haber una urgencia ¿sería útil correr a un ritmo fuerte y luego parar, necesitar comer, beber y descansar antes de poder seguir? ¿o sería más útil llevar un ritmo muy lento (pero más rápido que andar) que nos permitiera mantenerlo todo el trayecto sin llegar agotados al destino? Lo mismo había que volver unas horas después.
  • En cambio, cuando la distancia era conocida y la urgencia máxima si tendría sentido cubrir esa distancia al ritmo más rápido posible que sabemos (o creemos) que podemos ir.

Entonces ¿qué homínido era más útil? ¿el que sabía correr a distintos ritmos y era capaz de cubrir distancias cortas a un ritmo muy rápido y distancias muy largas a un ritmo muy lento? Imagina, por ejemplo, que eres el protector o la protectora de una parte de la tribu en un trayecto largo que van a cubrir trotando a un ritmo muy lento: “No, yo no puedo ir a ese ritmo, que se me cargan las piernas” es broma, pero un buen ejemplo de a dónde quiero llegar.

¿Cómo puedes dejar de ser un corredor/a poco útil?

Hasta hace un par de meses yo era un corredor poco útil… ahora lo sigo siendo, pero menos, estoy practicando distancias largas a ritmos que, para mí, son lentos. ¿Me va ayudar a correr más rápido? Hay teorías que dicen que sí, pero me da igual, no lo hago por eso, lo hago para sentirme más útil, para no tener que decir nunca más “No, a ese ritmo no puedo ir, que acabo muy cansado” cuando me apetezca acompañar a alguien en un entrenamiento o cuando alguien me diga que si le acompaño.

Pues es muy sencillo, como casi todo en la vida: practicando. Empieza a correr a ritmos muy lentos durante distancias cada vez un poco más largas. Si te aburres yendo solo o sola, acompaña a algún amigo o conocido que corra a un ritmo que para ti sea muy lento, o convence a otro corredor/a poco útil para hacer entrenamientos útiles juntos, o acompaña a alguien que esté empezando.

Practica, corre lento y sé más útil.

¡Un saludo, homínido!

 

Nota: Cuando hablo de ritmos lentos o muy lentos lo hago desde el punto de vista de cada homínido. Para unos será muy lento ir a 4’30’’/km y para otros ir a 7’/km, eso no importa, el caso es que para ti sea un ritmo muy lento.

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