Aprovechando que estamos en un fin de semana en el que se recuerda de uno u otro modo la muerte, tengo que contarte una cosa, me estoy muriendo.

No, no puedo hacer nada para evitarlo, me muero. Me ha costado aceptarlo pero es la realidad y no sirve de nada lamentarme, llorar o suplicar a alguno de los múltiples dioses que pululan por este planeta.

Después de meses intentando aceptarlo llegué a la conclusión de que lo mejor que puedo hacer es disfrutar el tiempo que me queda y para ello:

– Aprovechar el tiempo en cosas que me aporten algo, usar menos el sofá y más las zapatillas de deporte, menos el mando de la TV y más la barra de dominadas.
– Intentar, hasta que llegue el momento, vivir lo más sano posible cuidando mucho lo que como. Comer comida de verdad: carne, pescado, verduras, huevos, mantequilla, frutos secos, fruta… y NO COMER nada que salga de una fábrica si puedo evitarlo.
– No decir nunca que NO PUEDO o que NO ME APETECE cuando tengo la oportunidad de trotar un rato, de sentir el viento en la cara haciendo unas flexiones o de que me diluvie encima haciendo cuestas.

Resumiendo, no se cuánto tiempo de vida me queda, en realidad no me importa pues voy a dedicarlo a estar lo más sano posible, pero no para estar delgado o fuerte, no. Mi objetivo es estar sano para tener la mayor calidad de vida posible el tiempo que me queda. Y para eso sólo conozco dos caminos:

– Hacer ejercicio (uno que me guste y disfrute… en mi caso es sencillo)
– Comer sano (nada de comida de mentira, nada de azúcares que me dañan por dentro, muy poco cereal y harinas)

Por que llevando una vida sana podré disfrutar de los míos, podré correr con mis hijos o hacer rutas por la sierra con mis amigos alejado de la consulta del médico.

Un saludo.

Por cierto, igual que yo, tú también te mueres y tampoco puedes evitarlo ¿cómo quieres pasar el tiempo que te queda?

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