Leer, pensar, memorizar e imaginar (soñar) son hábitos que todos deberíamos

tener para mantener nuestro cerebro activo, tener una vida más plena y alejar al fantasma del alzheimer entre otras cosas.


Otros hábitos que yo incluiría son ver lo menos posible la TV (y de verla, huir de los informativos y, por supuesto, los programas de prensa rosa que no hacen si no aportar estrés a nuestro cerebro), hablar lo menos posible de los demás y disfrutar habitualmente de momentos de soledad en los que podamos escuchar nuestros pensamientos (aunque no nos guste). 

A lo que iba: es habitual, y lógico, relacionar actividades como las anteriores con la salud mental. Lo menos habitual y conocido es la relación del ejercicio físico con la producción de neuronas, con alzheimer, con demencia o con la memoria, por poner algunos ejemplos.

Y como no me gusta inventarme cosas ni suponerlas, aquí os dejo unos estudios con un breve resumen de cada uno:

Sobre la neurogénesis (proceso de formación de neuronas) podemos leer en Wikipedia que la actividad física y romper nuestros esquemas mentales (escribir con la mano contraria, ducharse con los ojos cerrados… cualquier reto para nuestro confort) favorecen éste proceso cerebral:


La actividad física está relacionada con el volumen de la materia gris del cerebro, mejora la función cognitiva y la neurogénesis:


Actividad física y alzheimer. El riesgo de padecer alzheimer y degeneración cognitiva se reduce significativamente en personas mayores que hacen ejercicio:


Andar (moverse) 2h30′ a la semana (20′ al día) tiene un impacto considerable en la memoria (mejores pruebas cognitivas, menos incidencia de demencia) en personas mayores de 50 años:


Un programa de ejercicio físico puede considerarse una alternativa válida a los antidepresivos en el tratamiento de la depresión en personas mayores (esto no te lo van a contar los laboratorios farmacéuticos ni los médicos que cobran de ellos):


Es más, parece que los efectos del ejercicio en la depresión son más duraderos que los de los antidepresivos (y menos agresivos con el cuerpo, sin duda):


Soy un yonki de las endorfinas que produce mi cuerpo cuando entreno, lo confieso :p.

Y de regalo un estudio que espero remueva algunas conciencias y rompa algunos esquemas, los míos entre ellos:

La aplicación de métodos geriátricos paliativos en ancianos descapacitados permite administrarles menos medicamentos y – atención – reduce los costes (y los beneficios de las farmacéuticas, claro) la tasa de mortalidad y mejora la calidad de vida.

Sacad vuestras propias conclusiones. En mi caso, si no me moviera (si no hiciera ejercicio) no tardaría mucho en empezar a hacerlo.

Salud.




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