Estudios de los últimos años (cada vez más) demuestran que no se puede encontrar relación directa entre el consumo de grasas (grasa natural, no la grasa trans procedente de comida procesada) y riesgo alto de enfermedad cardiovascular. ¿Eso qué significa? Pues que no si tomas lácteos enteros (con todos los nutrientes naturales de la leche), carnes de todo tipo, pescados de todo tipo y mantequilla, no tienes más riesgo de sufrir un infarto.
Estudios de los últimos años encuentran cada vez más coincidencias entre el consumo de azúcar (que la industria alimentaria añade en casi todo lo que pasa por sus manos para hacerlo más deseable, y así incitar al consumo) y obesidad, adicción a la comida, diabetes y enfermedades crónicas inflamatorias. Bien, un estudio de 2014 concluye que el azúcar también está relacionado con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, a saber:
Dietas con alto consumo de azúcar elevan de forma significativa la concentración de los triglicéridos en sangre.
Dietas con alto consumo de azúcar elevan de forma significativa el colesterol total.
Dietas con alto consumo de azúcar elevan de forma significativa los niveles de LDL (lipoproteína de baja densidad).
Dietas con alto consumo de azúcar elevan de forma significativa la presión sanguínea.
El estudio concluye que el consumo de azúcar tiene un efecto directo en la presión sanguínea y en los niveles de lípidos en sangre, y que este impacto es INDEPENDIENTE de si el sujeto tiene sobrepeso o no. Es decir, puede que consumas azúcar y quemes esas calorías con deporte, pero eso no te libra de los otros efectos.

Para quien quiera cotillear: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24808490
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