Que si soy pronador, que si soy supinador, que si necesito más o menos amortiguación, que si estas zapatillas son para menos de 75kg y yo peso 75,2kg… Y así decenas de opciones y alternativas y tú, que estás empezando a correr o llevas poco en ello, te preguntarás ¿y yo de quién soy?

¿Tengo cara de adivino?  es broma, voy a darte un par de opciones basadas en mi propia experiencia que es:
  • Empecé a correr con unas zapatillas que tenía por casa hace ya 12 o 13 años, cuando dejé el boxeo.
  • Cuando empecé a aumentar las distancias/ritmos pasé por un prestigioso podólogo deportivo que se quedó con 300€ míos a cambio de darme unas plantillas sin las que, según el, nunca podría correr sin problemas.
  • A base de cabezonería (y un poco de técnica de carrera y un poco de fortalecimiento) conseguí entrenar sin plantillas y correr varios maratones (9 de los 10 que he hecho).
  • Hace unos años empecé a coquetear con el minimalismo y llegué a hacer un MAPOMA con zapatillas minimalistas, pero me lesioné por tener demasiada prisa y volví a zapatillas tradicionales un tiempo.
  • Ahora soy corredor minimalista y ya entreno con sandalias, zapatillas minimalistas puras o descalzo.
¿Y a qué conclusiones he llegado después de tanto tiempo, tantas pruebas y algún que otro libro sobre biomecánica leído? pues sobre todo a una:
El uso de zapatillas cargadas de tecnología y/o plantillas es una elección personal en la mayoría de los casos. NO NECESITAS esas zapatillas de 140€ o esas plantillas de 300€ hasta que tú mismo/a no te demuestres lo contrario.
El cuerpo está diseñado para andar/correr de forma lo más efectiva posible y para que el arco plantar, el tobillo, las rodillas y las caderas amortigüen los impactos que produce la zancada.
Partiendo de eso, y asumiendo que llevas poco tiempo corriendo o acabas de empezar, mi recomendación personal es que te compres unas zapatillas lo más planas, amplias y flexibles posible. ¡AH! y cuanto más baratas mejor, si eso es lo que quieres.
De este modo, tu pie y tu tobillo se fortalecerán al mismo ritmo que el resto de tu cuerpo se adapta a correr, y puede que nunca necesites zapatillas más caras, o controles de pronación o plantillas, porque tus tobillos y pies serán fuertes y tu técnica aquella que mejor se adecua a tus características como corredor. El cuerpo se adapta a los esfuerzos progresivos.
Una zapatilla alta maximiza los vectores fuerza en el momento del impacto y el aterrizaje (que se prona más, vaya, para que me entiendas).
Una zapatilla estrecha comprime los dedos e impide el trabajo de estabilización del dedo gordo y su almohadilla.
Una zapatilla dura impide que la musculatura del arco del pie haga su trabajo y, poco a poco, se irá volviendo más débil hasta llegar la temida fascitis plantar (si llega).
Pero claro, la opción que te planteo puede que sea la más lenta. Sin duda es más rápido poner una zapatilla con control de pronación o una plantilla que te permita rodar distancias o a ritmos para los que el resto de tu cuerpo está preparado pero tus pies no.
No quiero extenderme mucho más, creo que se entiende por donde voy, si tienes dudas puedes escribirme un correo que lo contestaré gustoso.
Un saludo.

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